
No fotografío tendencias. Fotografío lo que permanecerá cuando las tendencias hayan desaparecido. Creo que una buena fotografía no necesita explicar nada. Se siente. Tiene la capacidad de detener el tiempo y devolvernos, aunque sea por un instante, a quienes fuimos y a quienes amábamos. Mi trabajo nace de la honestidad: observar antes que intervenir, emocionar antes que impresionar y crear imágenes que sigan teniendo sentido dentro de muchos años. Si algún día tus hijos o tus nietos pueden mirar estas fotografías y entender cómo era el amor entre ustedes, entonces habré hecho bien mi trabajo.